This article was authored by a local high school student as part of Lookout’s Journalism Scholarship Challenge.
Where is the child I was, still inside me or gone? – Pablo Neruda
From the maxim that to change the outside, you have to start from the inside; Watsonville is transformed from the inside of its classrooms. But among many and so diverse there is one that stands out for its uniqueness because, in it, a peculiar character teaches classes.
“Once you walk into this class, you’re not going to walk out being the same person,” said Professor Juan Carlos Pozo Block, born in Mazatlan, Sinaloa, and a graduate of the University of the New World in Mexico City. With over 20 years of experience as a teacher at Watsonville High School, he’s a declared artist, a musician who served as a member of the group Tocara in Santa Cruz, with whom he played at least 10 consecutive years. A singer since his early childhood, his beginnings inevitably go back to the nostalgic and unstoppable 1960s, when he learned to sing his first corrido (a Mexican musical genre rooted in the Mexican revolution and European rhythms such as polka) motivated by his father’s driver, a radio singer. As he has commented on many occasions, “You don’t go and look for the subject. The subject has to come to you.” In the same way, who is born an artist does not have to pretend to be one, art comes to bless him with its grace and beauty so in a total act of faith, the artist continues his path.
It was precisely through music that I met him. Having just arrived from Mexico, I heard from some of my colleagues about a teacher named Pozo, about his eccentric personality, about his music, growing a myth around his character. It would finally be a friend who took me to meet him after class, and it was my answer to one of his intricate questions that started it all: “And where are you from, my friend?” “As Facundo Cabral said, neither from here nor there,” I answered when he began to sing in the middle of the hallway, and the rest is history. He has always had an interesting perspective on various topics, and I remember once someone asked him about his origins, to which he responded: “What can I say? Don’t ask me where I’m from, it doesn’t make sense. Instead, ask me who I am.” Since then I have had the privilege of participating in their plays, recitals, and even some musical performances, which the Watsonville people proudly attend to listen to Latin American folklore music.

Although he has studied communications – radio, television and public relations – and even though I humbly, as a writer, present him as a teacher to make it more clear to my dear reader, he has already said, “I am not my profession – I work as a teacher, but that is only one of many facets of me.”
In the end, when someone presents themselves as their profession they deny everything that surrounds them, denying what they have been before becoming a professional. It is a shame to invalidate everything we are for naming what we trust makes us worthy in society.
In the same way, Mr. Pozo Block honors his role as a writer, having published at least five titles. Those that stand out include “El Olvidado Asombro” (“The Forgotten Astonishment”) a series of essays, experiences and philosophical questions of his profession as a teacher; “En el Ombligo de la Luna” “ On the Navel of the Moon”) and “En el Lado Oscuro de Ombligo” (“On the Dark Side of the Navel”), a collection of stories of poetic horror, and biographical and fictional nature; and “Tocará: El Andar de un Canto,” chronicles of his life between two countries through a family story and his close connection to music.
Through numerous hours of musical practices and philosophical and artistic debates, the puzzle has been assembled to have a better understanding of who this unusual character is. For me, as for many current and past students, he has allowed us to identify with the one who emigrates, leaves everything behind, and cultivates in his present an unprecedented love for life. As if it were a modern Don Quixote, he left everything; he left a trail of dead and resurrected, departed from what for many was a life made up for a unique adventure.
As Jennifer Gonzalez, an ex-student in his Advanced Placement class, has said: “At the end of the class I noticed what it promised: a change in me. After the class I was no longer afraid to express myself and free myself from the barriers that prevent me from being who I really was.”
Pozo once said in a radio interview that education is immersing yourself in the veins of the student to be the blood that pumps their spirits. It’s hard not to believe that when destiny dictates, not even the bravest person changes it since these were the words of a man who discovered that he wanted to be a teacher when he took the class of an absent teacher.
Spanish Edition
La Virtud del Escritor y el Estudiante: Ser Valiente y Ser Honesto Autor: Miguel N. Martinez-Villalobos
¿Dónde está el niño que yo fui? Sigue adentro de mí o se fue? – Pablo Neruda
De la máxima consigna de que para cambiar el exterior se inicia desde el interior; Watsonville se transforma desde el interior de sus salones de clase. Pero de entre tantos y tan diversos hay uno que destaca por su singularidad, pues en él, un peculiar personaje imparte clases.
“Una vez que entras a esta clase, no vas a salir siendo el mismo…” Así lo advierte el profesor Juan Carlos Pozo Block, oriundo de Mazatlán Sinaloa, egresado de la extinta Universidad del Nuevo Mundo en Ciudad de México. Con ya más de 20 años de experiencia como profesor en Watsonville High School; es un declarado artista, un músico integrante del grupo Tocará en Santa Cruz, con quien tocó al menos diez años consecutivos. Cantante de oficio, sus inicios se remontan inevitablemente a los nostálgicos e imparables años sesentas; cuando aprendió a cantar su primer corrido (género musical mexicano enraizado en la revolución mexicana y ritmos europeos como la Polka) motivado por el chofer de su padre, cantante de radio. Como él mismo lo ha comentado en numerosas ocasiones “Uno no va y busca el tema, el tema tiene que llegar a ti…” De la misma manera que el que ha nacido artista no pretende serlo, el arte llega para bendecirlo con su gracia y belleza para que en un acto total de fe, el artista siga su camino.
Fue precisamente por la música que yo lo conocí… recién llegado de México escuchaba de algunos compañeros de un tal Pozo, de su excéntrica personalidad, de su música. Sería finalmente una amiga la que me llevaría a conocerlo después de clase, y fue mi respuesta a una de sus intrincadas preguntas la que lo inició todo: Y usted de donde es amigo? -Como dijo Facundo Cabral, ni de aquí ni de allá, se puso a cantar en el medio del pasillo, y el resto es historia. Recuerdo que en alguna ocasión alguien le preguntó de dónde era a lo que él tajantemente le respondió “¿Qué quieren que les diga? No me pregunten de donde soy, no tiene sentido. Mejor les digo quien soy.” Desde entonces he tenido el privilegio de participar en sus obras de teatro, recitales e incluso algunas presentaciones musicales, a las que con orgullo asiste el público de Watsonville para escuchar música de folclor Latinoamericano.

Aunque haya estudiado comunicaciones: radio, televisión, relaciones públicas e incluso aunque yo humildemente, como escritor lo encasille como profesor para presentarlo ante usted, mi estimado lector, el ya lo ha dicho: “Yo no soy mi profesion, trabajo de maestro, pero eso solo es una de muchas de mis facetas”. Y qué va, cuando alguien se presenta como su profesión niega todo lo que le rodea, niega lo que ha sido antes de ser profesión, una lástima invalidar todo lo que uno es por nombrar lo que creemos que nos hace valer en sociedad.
Por ello mismo, el profesor Pozo Block hace galardón de su faceta de escritor, habiendo publicado al menos cinco títulos; entre los que destacan “El Olvidado Asombro” una serie de ensayos, vivencias e incógnitas filosóficas propias de su profesión como maestro; “En el Ombligo de la Luna” y “En el Lado Oscuro del Ombligo” una colección de cuentos instigados en el terror poético de índole biográfica y ficticia; “Tocará: El Andar de un Canto” las crónicas de su paso por dos países a través de una historia familiar y su estrecho vínculo a la música.
A través de numerosas horas de prácticas musicales y debates filosóficos y artísticos se fue armando el rompecabezas de quién era este inusual personaje que para tantos como para mi nos ha permitido identificarnos con aquel que emigra, lo deja todo atrás y cultiva en su presente un amor sin precedentes por la vida. Como si de un moderno Don Quijote se tratara, lo dejo todo; dejo el rastro de muertos y resucitados partió de lo que para muchos era una vida hecha por una aventura única.
Como lo ha dicho Jennifer Gonzalez, estudiante de su clase AP: “Al final de la clase note lo que prometió: un cambio en mi persona, después de la clase ya no tenía miedo de expresarme y liberarme de las barreras que me impiden ser quien realmente era…”. Alguna vez dijo Pozo en una entrevista de radio que la educación es sumergirte en las venas del estudiante para ser la sangre que les bombe el ánimo. Es difícil no creer que cuando el destino lo manda, ni el más bravo lo cambia, pues estas han sido palabras de un hombre que descubrió que quería ser maestros cuando suplió la clase de un profesor que no había asistido aquel día.

